I. DEFINICIONES

3. Personas refugiadas

La persona refugiada puede ser estatutario/a, es decir, una persona a la que se le ha garantizado el estatuto de refugiado en el procedimiento definido en la Ley de asilo y de conformidad con la Convención de Ginebra de 1951. Es decir toda persona que, debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas, pertenencia a determinado grupo social, de género u orientación sexual, se encuentra fuera del país de su nacionalidad y no puede o, a causa de dichos temores, no quiere acogerse a la protección de tal país.

En la fase de solicitud de asilo, se solicita el reconocimiento de la condición de refugiado/a.

También puede considerarse refugiado/a “de hecho” una persona que no puede ser reconocida como refugiada en conformidad con la Convención de Ginebra de 1951 pero que, de acuerdo con tratados internacionales y según la legislación de la UE, necesita protección. En este caso tiene derecho a la protección subsidiaria. Se aplica si una persona en su país de origen está bajo amenaza de pena de muerte, tortura o tratos inhumanos o degradantes; si la persona se encuentra bajo amenazas severas a su vida o salud por violencia generalizada o conflictos armados.