IV. CUMPLIDOS 18 AÑOS… ¿QUÉ PASA LUEGO?

1. Jóvenes extutelados/as


El día que los niños, niñas y jóvenes migrantes sin referentes familiares tutelados/as por la administración y bajo el sistema de protección de menores, cumplidos los 18 años, legalmente dejan de ser tutelados/as por la administración competente. Dan entonces, sus primeros pasos a una vida adulta, para la que probablemente no tengan ni la preparación necesaria, ni el apoyo que necesitaría cualquier joven de su edad.  Este día es para ellos y ellas un punto de inflexión en sus vidas. En muchos de los casos, si no se les facilita el acceso a recursos residenciales de autonomía, pasan de un día para otro, del sistema de protección a estar solos/as, sin protección, a veces sin la autorización de residencia, a la que tienen derecho, gestionada por parte del centro o cuando sí cuentan con ella, con una “restricción inicial” que les impide acceder a un empleo, salvo que consigan una empleo que les garantice un actividad prolongada de entre seis meses y un año, dependiendo de la Delegación de extranjería que resuelva el procedimiento.


La comunidad autónoma que tutela al niño, niña o joven es la encargada de tramitar su autorización de residencia y/o trabajo. Sin embargo, se dan casos de confusión, falta de formación relativa a los trámites de extranjería y fallos en la interpretación de la normativa, entre otros factores como malas praxis.  


Una vez cumplidos los 18 años sin autorización de residencia, obtenerla dependerá de la recomendación de la entidad que le ha tutelado, de la acreditación de medios económicos para subsistir y de una oferta en firme de trabajo que no puede obtener, por no tener permiso para trabajar….


Los “extutelados y extuteladas llegan a la edad adulta desprotegidos/as, sin oportunidades suficientes para el desarrollo de su vida adulta de manera autónoma, sin poder ser independiente y en desigualdad de condiciones respecto a la mayoría de jóvenes.