V. RELACIONES TRANSNACIONALES Y CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD

1. Migración y construcción de la identidad


Numerosos estudios revelan que la migración puede constituir una ruptura en la construcción identitaria de los y las jóvenes que migran sin referentes familiares. Esta ruptura es distinta según los casos, las historias individuales, los obstáculos y traumas vividos a lo largo de su trayectoria migratoria, pero también de la capacidad comunicativa, de adaptación y comprensión del mundo de los y las jóvenes.  Como cualquier persona migrante, se enfrentan a una sociedad nueva, con sus códigos, su lengua, su estrategia de vida e interpretan los comportamientos, gestos y diálogos a través de su propio filtro cultural.[1]

Además, se encuentran separados de su grupo de referencia y tienen que enfrentarse solos y solas a un complicado trabajo de adaptación, cuestionamiento y aprendizaje respeto al nuevo mundo en el que se encuentran.

Si se aborda la construcción de la identidad desde la perspectiva del sentimiento de pertenencia social y familiar, resulta evidente que la decisión de dejar su país, y dejar atrás sus principales referentes a cambio de lo desconocido tiene un impacto directo sobre los y las jóvenes migrantes. Si a ello sumamos el impacto de la llegada, el duelo migratorio, que tiene que reajustarse a la nueva realidad, y el hecho de encontrarse en la adolescencia, es decir en un momento de cambio fisiológico y psico-emocional importante, se evidencian las dificultades de desarrollo que podrían encontrar los y las jóvenes que migran sin referentes familiares.



[1] Nina Laurent. Les mineurs étrangers isolés, des personnes en devenir ? Dans La lettre de l'enfance et de l'adolescence2007/4 (n° 70), p. 43 à 50.